domingo, 9 de agosto de 2026

Spencer Proffer y Quiet Riot: la historia secreta detrás de "Metal Health". El productor que encontró a Quiet Riot cuando nadie la quería

(Fabián Solari) Hay historias dentro del rock que se explican con una canción. Otras, con un disco. Y algunas necesitan de una persona que haya sido capaz de mirar donde los demás no miraban.

La historia de "Metal health", el álbum que convirtió a Quiet Riot en una de las bandas más importantes del rock estadounidense de los años 80, necesita de esa persona. Su nombre es Spencer Proffer.

Para buena parte del público, Proffer es simplemente el productor de "Metal health". Pero esa definición resulta insuficiente. Proffer no solamente produjo aquel álbum: fundó Pasha Records, era propietario de Pasha Music House, contrató a Quiet Riot para su sello, financió las primeras sesiones, produjo el disco, participó en su desarrollo creativo y tuvo que luchar contra la propia industria para conseguir que el álbum llegara al público.

Y, quizás lo más importante de todo, fue quien vio algo en Quiet Riot cuando prácticamente nadie más lo veía. La propia historia de Proffer demuestra que aquello no fue una operación segura, fue una apuesta. Y una apuesta contra casi todos.


 

Antes de Quiet Riot: el productor que no pensaba como productor de metal

Para entender por qué Proffer pudo cambiar la historia de Quiet Riot hay que retroceder. Spencer Proffer nació en Múnich, Alemania, en 1948, con el nombre de Salek Profesorski. Emigró con su familia a Estados Unidos siendo niño y creció en Los Ángeles. Su carrera musical comenzó muchísimo antes de Quiet Riot.

Fue compositor, músico, arreglador y productor. Trabajó con artistas de diferentes géneros y llegó a ocupar posiciones importantes dentro de la industria discográfica. Su trayectoria previa incluyó trabajos relacionados con CBS, United Artists y artistas como Tina Turner y Billy Thorpe.

En otras palabras: cuando llegó a Quiet Riot, Proffer no era un productor de heavy metal buscando una banda de heavy metal. Era un productor con una visión mucho más amplia. Y eso es importante.

Porque Proffer no estaba obsesionado con una etiqueta musical. Él mismo explicaría años después que nunca quiso ser identificado exclusivamente como productor de metal. Después de trabajar con Quiet Riot y W.A.S.P., deliberadamente buscó otros territorios musicales. [1]

Su especialidad era otra: detectar algo que pudiera conectar con el público.

Pasha: mucho más que un estudio

En 1978 Proffer creó, junto al ingeniero Larry Brown, Pasha Music House en Hollywood.

El complejo tenía dos estudios de grabación y se convirtió en el centro de operaciones de sus producciones durante más de una década. Allí trabajarían posteriormente artistas como Heart, Cheap Trick, Eddie Money, The Beach Boys, Little River Band, W.A.S.P., King Kobra, Kick Axe, Ian Hunter y muchos otros. [2]

Pero Pasha no era solamente un estudio, era una estructura. Proffer había desarrollado una combinación de: estudio + producción + sello + publicación + distribución. Y esa estructura terminaría siendo fundamental para Quiet Riot. Porque cuando apareció aquella banda prácticamente nadie quería contratarla. Proffer sí estaba dispuesto a hacerlo.

1982: Quiet Riot ya no era Quiet Riot

La paradoja es extraordinaria. Cuando Spencer Proffer encontró a la banda que terminaría grabando "Metal health", Quiet Riot ni siquiera estaba funcionando bajo ese nombre. Después de la salida de Randy Rhoads y su incorporación a la banda de Ozzy Osbourne, el grupo original se había desintegrado.

Luego llegó la tragedia. Randy Rhoads murió el 19 de marzo de 1982 en el accidente aéreo que terminó con su vida. Kevin DuBrow decidió reconstruir la banda. Carlos Cavazo llegó a la guitarra. Frankie Banali se incorporó a la batería. Rudy Sarzo regresó al bajo después de su etapa con Ozzy.

Pero, mientras todo eso sucedía, el nombre Quiet Riot estaba prácticamente muerto. La nueva formación comenzó a presentarse como DuBrow. Y fue justamente DuBrow la banda que Proffer encontró.

El origen de todo estuvo en Slade

Ésta es probablemente la parte más fascinante de la historia. Proffer no salió a buscar a Quiet Riot. Salió a buscar una banda que pudiera cantar “Cum On Feel the Noize”.

En 1982 estaba trabajando en el estudio con Eddie Money cuando escuchó por radio la canción de Slade. Y algo le llamó inmediatamente la atención.

Proffer ya conocía a Slade. Había visto a la banda en Inglaterra durante su época vinculada a Clive Davis y recordaba perfectamente la relación que el grupo tenía con el público.

Slade no se limitaba a tocar canciones. Sus canciones eran himnos participativos: el público cantaba, gritaba, respondía. Y “Cum on feel the noize” era exactamente eso.

Proffer pensó que aquella canción podía funcionar en Estados Unidos si encontraba la banda adecuada para convertirla nuevamente en un himno.

Años después, en una entrevista con Gary James, Proffer lo contó con absoluta claridad: escuchó “Cum on feel the noize” entre canciones de The Police y Soft Cell y pensó que necesitaba encontrar una banda capaz de interpretarla. [1]

Entonces preguntó. Y le hablaron de una banda llamada DuBrow.

Ocho o nueve personas

Proffer fue a ver a DuBrow a un pequeño club de Reseda, California, lo que encontró fue casi ridículo comparado con lo que sucedería después. Según su propio recuerdo, había ocho o nueve personas en el lugar. Pero sobre el escenario estaban Kevin DuBrow, Frankie Banali y Carlos Cavazo. Y estaban tocando canciones propias, entre ellas, “Slick black Cadillac” y “Bang your head”. Proffer quedó impresionado, mo por la cantidad de público sino precisamente por lo contrario.

Porque consiguió detectar el potencial de la banda detrás de una situación que cualquier ejecutivo discográfico habría interpretado como un fracaso. Después del show se acercó a Kevin y aquí aparece otro detalle extraordinario: Kevin reconoció a Proffer por su trabajo anterior, sabía quién era, incluso recordó su trabajo con Tina Turner.

La conversación terminó con una propuesta: Proffer tenía un estudio, Pasha, y quería trabajar con ellos. Pero había una condición.

El pacto

Proffer les ofreció grabar tres canciones propias que todavía no había escuchado, siempre que la banda grabara también “Cum on feel the noize”. Él pagaría el estudio, produciría las sesiones y ellos tendrían la oportunidad de demostrar qué podían hacer. La propuesta era particularmente atractiva para una banda que no conseguía contrato.

Proffer recuerda que las compañías discográficas habían rechazado sistemáticamente a Quiet Riot/DuBrow y a otras bandas de hard rock de Los Ángeles. [1]

Pero Kevin DuBrow no estaba entusiasmado con cantar una canción ajena, y esto es fundamental. Porque uno de los grandes mitos alrededor de "Metal health" es que Quiet Riot habría aceptado inmediatamente la idea de versionar a Slade. No fue así, Kevin no quería hacerlo. Proffer tuvo que convencerlo y, finalmente, la oportunidad era demasiado buena para rechazarla.

El fin de semana que cambió la historia

Proffer llevó a la banda a Pasha y allí ocurrió algo que hoy parece increíble. Grabaron las primeras canciones que terminarían formando parte de "Metal health". El propio Proffer explica que tomó a la banda y, durante un fin de semana, registró las primeras cuatro canciones que terminarían siendo las primeras cuatro pistas del álbum. [1]

No había todavía un contrato discográfico, no había un éxito ni había garantías. Había un productor apostando dinero, tiempo e infraestructura por una banda que la industria había descartado. Y había cuatro músicos intentando demostrar que no eran unos dinosaurios.

El “no” de la industria

La historia se vuelve todavía más interesante cuando Proffer terminó esas primeras grabaciones: Tenía material y debía conseguir que alguien lo publicara. Su sello era Pasha Records pero Pasha necesitaba la estructura de una compañía grande.

Proffer tenía una relación de joint venture con CBS y puso el material dentro de ese sistema. Y entonces llegó el rechazo. Según el propio Proffer, Epic Records no quería publicar el disco. No le gustaba, no confiaba en él, no veía el potencial.


Proffer llegó incluso a financiar personalmente un videoclip. Para hacerlo, según su propio relato, tuvo que poner una segunda hipoteca sobre su casa. La compañía no estaba convencida, él sí y decidió saltarse la estructura convencional.

Mandó el video directamente a MTV y la cadena lo emitió. Ocurrió algo que cambiaría completamente la situación.

MTV abrió la puerta

“Bang Your Head (Metal Health)” empezó a recibir atención pero no fue inicialmente un fenómeno nacional, comenzó en determinados mercados, especialmente Dallas, Tulsa y San Antonio.

Las radios que se animaron a pasar el tema comenzaron a recibir llamadas de los oyentes, la gente pedía que lo volvieran a poner. Y entonces empezó a ocurrir lo que Proffer estaba buscando desde el principio: la calle empezó a responder. El productor había apostado a que Quiet Riot podía conectar con el público. Ahora el público estaba demostrando que tenía razón.

Según Proffer, después de ese fenómeno local, las compañías discográficas comenzaron a comportarse como si siempre hubieran creído en el proyecto. [1]

Es una de las grandes ironías de la historia del rock: primero rechazaron el disco; después quisieron apropiarse del éxito.

¿Y “Cum On Feel the Noize”?

Mientras “Bang your head” construía el territorio de Quiet Riot, la otra apuesta de Proffer estaba esperando: “Cum on feel the noize”.

El tema había sido escrito por Noddy Holder y Jim Lea y había sido un enorme éxito de Slade en 1973 pero en Estados Unidos no tenía el mismo peso histórico.

Proffer entendió algo fundamental: no necesitaba inventar un himno, el himno ya existía. Lo que necesitaba era una banda estadounidense capaz de devolverle vida y Quiet Riot era perfecta.

Cuando la versión de Quiet Riot apareció como single, la historia cambió definitivamente: la canción llegó al número 5 del Billboard Hot 100. [3]

Y aquel éxito terminó arrastrando al álbum.

"Metal Health": cuando la apuesta se convirtió en historia

El álbum fue publicado en marzo de 1983 y la combinación fue devastadora: “Bang your head”, “Cum on feel the noize” y “Slick black Cadillac”. Una mezcla de canciones originales y una versión que la compañía discográfica no quería originalmente.

El resultado fue el primer álbum de heavy metal en llegar al número 1 del Billboard 200. [4]

Pero hay una precisión histórica importante. No fue simplemente que "Metal health" vendiera mucho. El disco cambió la percepción comercial del hard rock y el heavy metal en Estados Unidos.

Proffer lo explicó años después de una manera que resume perfectamente su importancia: para él, el disco había alterado el panorama de la radio de 1982-83, dominado por artistas como The Police, Soft Cell y Duran Duran. [1]

El monstruo había salido de la jaula.

El productor también era el dueño del sello

Aquí está uno de los elementos más importantes de toda la historia. Spencer Proffer no era un productor contratado por una compañía para producir a Quiet Riot. Quiet Riot estaba en su sello, Pasha Records era suyo.

Y el disco estaba siendo distribuido mediante su acuerdo con CBS, por eso Proffer tenía un nivel de compromiso muy diferente al de un productor externo ya que si "Metal health" fracasaba, no solamente perdía prestigio como productor sino que también perdía dinero, perdía tiempo y ponía en riesgo la propia estructura de Pasha.

Por eso llegó incluso a hipotecar su casa para financiar el videoclip. No era marketing desde un escritorio. Era una apuesta personal.

Pasha se convierte en una fábrica de rock

Después de "Metal health", Pasha se transformó. Y esto es otra consecuencia directa de Quiet Riot. Proffer cuenta que después del éxito de la banda, otras agrupaciones que no conseguían contratos comenzaron a tener oportunidades.

Una de ellas fue Mötley Crüe. Según Proffer, "Shout at the devil" fue realizado en su estudio y Tommy Lee quería conseguir el sonido de batería que habían creado para Quiet Riot. [1]

Esto es importantísimo porque demuestra que "Metal health" no solamente tuvo éxito comercial. Creó una referencia sonora: el sonido de batería de Frankie Banali se convirtió en algo que otros músicos querían reproducir y Pasha pasó a ser uno de los lugares donde se estaba construyendo el nuevo sonido del hard rock de Los Ángeles.

Quiet Riot abrió una puerta

Proffer fue muy claro en otra entrevista cuando le preguntaron por la explosión del hard rock y el heavy metal de los años '80; mencionó que bandas como Poison y Ratt no podían conseguir contratos. Después de Quiet Riot, el panorama cambió. Mötley Crüe grabó en Pasha y la industria comenzó a mirar de otra manera a la escena de Los Ángeles. [1]

No sería justo afirmar que Quiet Riot creó por sí sola el movimiento del Sunset Strip porque la escena ya existía. Pero "Metal health" hizo algo decisivo: demostró que aquella escena podía vender millones de discos. Y una vez que la industria descubrió eso, comenzó a llegar el dinero.

Proffer no quería ser “el productor de metal”

Existe otro aspecto fascinante de su carrera. Después de Quiet Riot y W.A.S.P., Proffer recibió numerosas propuestas relacionadas con el metal pero decidió no quedar encerrado en esa categoría. Él mismo explicó que no quería convertirse en “el productor de metal” sino que quería ser reconocido como un productor musical, a secas. [1]

Y su carrera posterior demuestra que lo consiguió ya que trabajó con artistas de diferentes géneros y terminó expandiéndose hacia cine, televisión, multimedia y producción de contenidos.

La historia de Proffer no termina con Quiet Riot pero su vínculo con Quiet Riot constituye probablemente el episodio más decisivo de su carrera discográfica.

"Condition Critical": el segundo intento

Después de "Metal health" apareció un problema que ningún productor puede resolver completamente: ¿cómo se supera un fenómeno?

Quiet Riot regresó con "Condition critical" en 1984. Proffer volvió a producir y volvió a apostar por una canción de Slade: “Mama weer all crazee now”. La fórmula tenía sentido.

Si “Cum on feel the noize” había demostrado que un viejo himno británico podía transformarse en un éxito estadounidense, ¿por qué no intentarlo nuevamente? El disco funcionó, fue certificado platino pero no podía competir con "Metal health". El problema no era necesariamente el disco, era la vara.

Quiet Riot ya no era una banda desconocida, ahora era la banda que había llegado al número 1 y todo lo que hiciera sería comparado contra eso.



 

"QR III": Proffer intenta llevar a Quiet Riot hacia otro lugar

En 1986 apareció "QR III" y aquí se ve a Proffer intentando hacer algo diferente. La producción incorpora más elementos de estudio y una estética más cercana al sonido de mediados de los '80. Proffer figura como productor junto con John Purdell y el álbum fue grabado y mezclado en Pasha Music House. [5]

Pero la relación entre Proffer y Quiet Riot ahora había adquirido otra dimensión porque ya no se limitaba a producir. Proffer participaba también en la creación de canciones.

“The wild and the young” es uno de los ejemplos más importantes. La canción fue coescrita por Proffer junto a Kevin DuBrow, Carlos Cavazo, Chuck Wright y Frankie Banali. El productor estaba entrando directamente en el terreno compositivo de Quiet Riot. Era una relación mucho más profunda que la habitual entre banda y productor.



 

El problema que no podía resolver ningún productor: Kevin DuBrow

Pero había una realidad que ningún estudio podía solucionar. Quiet Riot era Kevin DuBrow, no exclusivamente, por supuesto, pero la voz de Kevin era una parte esencial de la identidad del grupo. En 1987 DuBrow fue despedido.

Y Quiet Riot continuó con Paul Shortino como cantante. En 1988 apareció el álbum "QR" y nuevamente Spencer Proffer estuvo detrás. El disco fue grabado y mezclado en Pasha Music House y Proffer figura como productor y responsable de mezcla. [6]

Pero la magia ya no estaba. El álbum llegó al puesto 119 del Billboard 200. La diferencia con "Metal health" era brutal y demostraba algo que Proffer probablemente ya había aprendido mucho antes: un productor puede encontrar una banda, puede construir un sonido, puede conseguir un contrato y puede ayudar a crear un éxito; pero no puede fabricar una química que ya no existe.



 

La paradoja de Spencer Proffer

Aquí está, quizás, la parte más interesante de toda la historia: Proffer produjo cuatro álbumes de Quiet Riot durante los años '80. Pero solamente uno se convirtió en un fenómeno mundial: "Metal health".

¿Significa eso que Proffer perdió su capacidad? No. Porque "Condition critical" fue platino. Porque "QR III" tuvo presencia importante. Porque Proffer continuó produciendo otros éxitos. La diferencia era otra.

En 1983 se habían alineado demasiadas cosas: Kevin DuBrow, Carlos Cavazo, Rudy Sarzo y Frankie Banali. La historia de Randy Rhoads detrás de ellos. Una escena de Los Ángeles esperando explotar. MTV. La radio. Una industria que todavía no había descubierto el negocio del metal. Una canción de Slade y un productor dispuesto a apostar contra todos. Esa combinación fue irrepetible.

La importancia de Proffer en la historia de Quiet Riot

Si elimináramos a Spencer Proffer de la historia, Quiet Riot probablemente habría seguido existiendo. Tal vez habría conseguido un contrato, tal vez habría grabado otro disco, tal vez habría permanecido como una banda de culto de Los Ángeles. Pero es imposible saberlo.

Lo que sí sabemos es esto: Proffer fue quien vio a DuBrow en un club de Reseda, fue quien imaginó a esa banda cantando Slade, fue quien los llevó a Pasha, fue quien pagó las primeras sesiones, fue quien produjo las grabaciones, fue quien puso el proyecto en Pasha Records, fue quien llevó el disco al sistema de CBS, fue quien insistió cuando Epic no quería editarlo, fue quien financió el video de “Bang Your Head”, fue quien lo envió a MTV y fue quien terminó viendo cómo aquel disco que nadie quería llegaba al número 1. Eso no es simplemente producir un álbum, eso es participar en la construcción de una carrera.

Proffer y Quiet Riot: la sociedad completa

Vista retrospectivamente, la relación puede dividirse en cinco etapas.

1. El descubrimiento. Proffer escucha “Cum on feel the noize” y decide encontrar una banda capaz de cantarla.

2. La apuesta. Encuentra a DuBrow tocando ante ocho o nueve personas y decide financiar las primeras grabaciones.

3. La batalla. Pasha intenta conseguir distribución y Proffer enfrenta el rechazo de la industria.

4. La explosión. MTV, radio, “Bang your head” y “Cum on feel the noize” convierten a "Metal health" en un fenómeno.

5. La continuidad. Proffer sigue produciendo a Quiet Riot en "Condition critical", "QR III" y "QR", acompañando incluso la transformación de la banda después de la salida de Kevin DuBrow.

Es decir: Spencer Proffer no apareció en la historia de Quiet Riot para hacer un disco, apareció en el momento exacto en que la historia podía cambiar.

Y hay algo todavía más profundo

Quizás el mayor mérito de Proffer no haya sido producir "Metal health". Quizás haya sido entender qué estaba ocurriendo antes que la industria.

En 1982, la industria discográfica veía bandas de hard rock de Los Ángeles y pensaba que aquella música estaba terminada.

Proffer veía otra cosa: veía público, veía canciones, veía participación, veía energía, veía una banda capaz de convertir un estribillo en una experiencia colectiva y, sobre todo, vio algo en Kevin DuBrow.

Por eso la historia comienza con una canción de Slade pero termina siendo la historia de Quiet Riot. Proffer necesitaba “Cum on feel the noize”. Pero descubrió a Quiet Riot. Y esa diferencia lo cambió todo.

El hombre que estaba detrás de la máscara

Cuando la tapa de "Metal health" apareció en las bateas en 1983, aquella máscara metálica se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del hard rock de la década. Pero detrás de esa máscara había una historia bastante menos glamorosa.

Un productor.

Un estudio.

Una pequeña compañía.

Una banda sin contrato.

Un puñado de canciones.

Un rechazo de la industria.

Una hipoteca.

Un videoclip.

Una cadena de radios.

MTV.

Y una apuesta.

La apuesta se llamaba Quiet Riot.

El hombre que decidió jugarla se llamaba Spencer Proffer.

Y cuando "Metal health" llegó al número 1, ya no había vuelta atrás.

La verdadera herencia de Spencer Proffer

La influencia de Proffer sobre Quiet Riot no termina con sus créditos. Su verdadero legado está en haber demostrado que una banda de hard rock podía pasar de los clubes a la cima del mercado estadounidense sin que la industria lo hubiera previsto.

Después de "Metal health", el negocio cambió, la escena de Los Ángeles adquirió otra importancia. MTV descubrió el potencial visual del hard rock.

Las compañías discográficas comenzaron a buscar bandas que hasta meses antes consideraban comercialmente inviables. Y Pasha se convirtió en un lugar de referencia.

Por eso, cuando se analiza el nacimiento del gran hard rock estadounidense de los años '80, "Metal health" ocupa un lugar central.

Y cuando se analiza "Metal health", Spencer Proffer no puede aparecer en una nota al pie, tiene que estar en el centro de la historia.

Porque antes de ser el productor del álbum que llegó al número 1, fue el hombre que entró en un pequeño club de Reseda, vio a una banda tocar frente a ocho o nueve personas y decidió que valía la pena apostar por ella.

Esa es, probablemente, la verdadera historia detrás de "Metal health". Y también la razón por la que Spencer Proffer merece ser recordado no simplemente como el productor de Quiet Riot, sino como uno de los arquitectos de la revolución del hard rock estadounidense de los años '80.


[1]: https://www.classicbands.com/SpencerProfferInterview.html "Gary James' Interview With Spencer Proffer"
[2]: https://en.wikipedia.org/wiki/Spencer_Proffer?utm_source=chatgpt.com "Spencer Proffer"
[3]: https://es.wikipedia.org/wiki/Quiet_Riot?utm_source=chatgpt.com "Quiet Riot"
[4]: https://www.delta80.com.ar/quiet-riot-habla-de-los-40-anos-de-metal-health-y-de-la-nueva-gira-aniversario/ "Quiet Riot habla de los 40 años de «Metal health» y de la nueva gira aniversario – DELTA 80"
[5]: https://www.metal-archives.com/albums/Quiet_Riot/QR_III/472913?utm_source=chatgpt.com "Quiet Riot - QR III - Encyclopaedia Metallum: The Metal Archives"
[6]: https://www.metal-archives.com/albums/Quiet_Riot/QR/472915?utm_source=chatgpt.com "Quiet Riot - QR - Encyclopaedia Metallum: The Metal Archives"


domingo, 2 de agosto de 2026

Gary James entrevista a Kevin DuBrow (1987)

Fue el cantante principal de Quiet Riot, una banda que realmente abrió el camino para que todas las demás bandas de metal de los años '80 la siguieran. El álbum debut de Quiet Riot, “Metal health”, fue el primer álbum debut de Heavy Metal en alcanzar el número uno de Billboard. Con ese álbum, Quiet Riot permaneció en el número uno de las listas durante seis semanas, desplazando de esa posición al álbum “Thriller” de Michael Jackson. “Metal health” vendió alrededor de 5 millones de copias en Estados Unidos, obtuvo triple platino en Canadá y tuvo un éxito considerable en México, Australia, Japón e Inglaterra.

Quiet Riot era la banda de 1983. Kevin DuBrow dejó el grupo a comienzos de 1987 y comenzó a grabar con una nueva banda llamada Pretty Women, pero para 1991, DuBrow se había unido a su compañero de Quiet Riot, Carlos Cavazo, en un nuevo grupo llamado Heat. Quiet Riot había continuado con el nuevo vocalista Paul Shortino, de Rough Cutt, pero posteriormente se disolvió. Para 1993, Heat había cambiado su nombre por Quiet Riot y se había reunido nuevamente con Frankie Banali en la batería. Continuaron durante los años 90 con muchas formaciones diferentes, editando varios álbumes, entre ellos “Terrified”, “Down to the Bone”, “Alive and Well” y “Guilty Pleasures”.

En 2004, Kevin DuBrow grabó una colección de versiones para su primer álbum solista, “In for the kill”. En 2006, Quiet Riot lanzó un nuevo álbum de estudio llamado “Rehab”, que contó con DuBrow, Frankie Banali, Tony Franklin y Neil Citron.

En esta entrevista de 1987, Classic Bands habló con Kevin sobre el ascenso y la caída de Quiet Riot, así como sobre su propio futuro.

P — La pregunta más obvia es: ¿qué has estado haciendo con tu vida últimamente?

KD — Bueno, desde que dejé la banda, estuvimos involucrados en un montón de contratos malos; llevó mucho tiempo poder salir de esos contratos. Mientras estaba lidiando con los problemas legales, estuve escribiendo y grabando canciones para mi álbum. Cuando hicimos “Metal health”, fue una especie de culminación de años de tocar en clubes y escribir diferentes canciones. Y por eso el material era tan bueno. Ahora he tenido nuevamente la misma oportunidad de tiempo para escribir buenas canciones.

P — Cuando vos y Quiet Riot estaban empezando, existían el hard rock y el heavy metal. Ahora están el thrash, white metal, black metal, death metal. ¿De dónde estás tomando tu inspiración musical actualmente?

KD — Del metal clásico. The Who, Cream, Hendrix, Humble Pie, Deep Purple. Del mismo lugar de donde siempre la obtuve.

P — ¿No estabas produciendo un álbum para una banda llamada Juliet?

KD — Produje el álbum y ellos no tenían contrato con un sello discográfico. Vinieron a Los Ángeles para intentar conseguir un contrato y lo consiguieron con Enigma. Van a ganar más dinero si lo vuelven a grabar. Supongo que al sello no le gustó el material, que creo que era demasiado pesado. No pesado comparado con Metallica, pero tenía una pesadez del tipo Scorpions. Y creo que querían que fueran más “pop”, así que lo están rehaciendo con otra persona. Llevan más de un año aquí y todavía no lo han grabado. Pero el álbum que hicimos salió muy bien. Ojalá algún día sea editado.

P — Hace apenas unos años, se le decía al público que el heavy metal estaba muriendo o muerto. Hoy parece haber una “explosión del metal”. ¿Qué te pasa por la cabeza cuando ves y escuchás todo el metal que existe actualmente?

KD — Creo que es genial. Es difícil triunfar en el negocio de la música porque realmente no está manejado como un negocio. Cualquiera que pueda conseguir un contrato discográfico o tener éxito en este negocio, bueno, hay que sacarse el sombrero ante ellos. Es mejor para todos. Es mejor para el público. Es mejor para los músicos. Es mejor para el negocio, porque mantiene afuera demasiado de esa música débil que llaman alternativa, que creo que es ridícula. No la entiendo en absoluto.

P — Sabías desde muy joven que ibas a ser cantante, ¿no?

KD — Bastante temprano, sí, durante mis primeros años de adolescencia. Empecé tocando la batería a los ocho años. En realidad, empecé con la guitarra y pasé a la batería, y después fui llegando poco a poco al canto. La primera banda en la que estuve fue Quiet Riot, con Randy Rhoads. Realmente no pasé por el Top 40 ni nada parecido. Simplemente terminé metido en esta banda con Randy Rhoads. La gente quiere que suba al escenario y toque con ellos; ¡no conozco las letras de nada excepto de mis propias canciones! Nunca tuve que salir a tocar canciones de otros.

P — ¿Cómo conociste a Randy Rhoads? ¿Era compañero de colegio tuyo?

KD — No. Él iba a Burbank High y yo iba a Grant, en el Valle; estábamos en extremos totalmente diferentes del valle. Él estaba en una banda de Hollywood y yo solía andar por Hollywood, básicamente intentando levantarme chicas. (Risas). Cuando era más joven, supongo que había un parecido más extraño. Ellos estaban buscando un cantante y Randy había escuchado hablar de mí a través de una chica. Dijeron: “Hay un tipo llamado Kevin DuBrow que se parece a Rod Stewart”. (Risas).

Consiguieron mi número de teléfono. Una noche recibí una llamada que decía que Randy Rhoads quería que lo llamara porque quería que yo fuera su cantante principal. Yo dije: “¿Quién demonios es Randy Rhoads?”. Lo llamé y resultó que durante la conversación telefónica inmediatamente encontramos algo en común, y era el primer álbum de un grupo llamado Montrose. A los dos nos encantaba su primer álbum. Los dos queríamos formar un grupo que fuera como ese álbum.

Entonces nos juntamos. Me sorprendió un poco su aspecto, porque tenía una apariencia muy afeminada, era bajo, con el pelo largo y rubio hasta la cintura y las uñas largas. Después lo escuché tocar la guitarra aproximadamente una semana más tarde y realmente no podía creerlo. No podía creer que ahí había un chico de 17 años del que nadie había escuchado hablar, tocando básicamente con el estilo con el que tocaría con Ozzy. Quiero decir, ese talento, y nadie sabía nada de él. Pensé que estaba metiéndome en una especie de estafa al tocar con alguien tan talentoso.

P — Desde que formaste Quiet Riot, supongo que sos dueño del nombre y que mañana podrías formar un grupo llamado Quiet Riot.

KD — No es cierto. En realidad, el grupo fue formado por Randy y por mí. El grupo que llegó a tener éxito no fue el que estaba con Randy. Fue el grupo en el que estábamos yo y los otros muchachos. Cuando se firmó el contrato discográfico, decía que el grupo conservaba la propiedad del nombre, lo que significaba los cuatro. Cuando Rudy Sarzo dejó el grupo, lo dejaron afuera de esa propiedad y quedó en manos de tres de nosotros, lo cual fue bastante estúpido de mi parte, considerando que ellos nunca tuvieron nada que ver con el nombre. Nunca conservé una propiedad mayoritaria sobre él. Era algo igualitario, así que podían votar para echarme. Y eso fue lo que ocurrió.

P — Entonces no podrías formar una banda llamada Quiet Riot a menos que tuvieras la aprobación de los otros miembros originales de la banda.

KD — Bueno, ahora que se separaron, probablemente podría hacerlo, pero realmente no querría. Creo que ahora hay demasiados aspectos negativos asociados al nombre Quiet Riot.

P — Esta es una pregunta dolorosa de hacer, pero si Randy Rhoads no hubiera muerto en aquel accidente de avión, ¿habría sido tan respetado como guitarrista?

KD — Sí. Creo que sí. Creo que estaba haciendo algo drásticamente diferente. Todavía pienso que nadie hizo lo que él hizo ni llevó eso realmente a ninguna parte. Creo que cuando lo escuchás y escuchás tocar la guitarra a otras personas, él todavía se destaca por sí mismo.

P — ¿Por qué la primera versión de Quiet Riot, la que vos y Randy formaron, no tuvo un éxito mayor?

KD — Realmente no era una banda muy buena. Randy era el único miembro verdaderamente talentoso. Mi canto no estaba ni cerca de estar a la altura. Y la sección rítmica era realmente basura. Nuestro material estaba mal orientado. No sabíamos exactamente hacia dónde íbamos a llevar nuestras canciones. Algunas cosas eran pesadas y otras eran casi estilo Beatles.

Después de que ese grupo se separó, me volví muy directo a la hora de escribir canciones. La banda tenía una gran imagen. Era realmente divertido verla en los clubes, pero no habríamos hecho un álbum que hubiera sido como “Metal health”. No estábamos preparados para hacer eso.

P — Cuando formaste la segunda versión de Quiet Riot, ¿sentiste que esa era la banda que iba a llegar hasta la cima?

KD — No, realmente no. Para serte sincero, la gente no va a querer escuchar esto, pero hasta cierto punto siempre pensé que ellos eran músicos de acompañamiento, porque realmente no escribían las canciones. El baterista siempre estaba involucrado en tres trabajos diferentes al mismo tiempo. Así que era como un músico contratado. El guitarrista estaba en otra banda llamada Snow, al mismo tiempo. Así que simplemente me estaba haciendo un favor. Y el bajista estaba en otras dos bandas.

Así que, en realidad, era mi proyecto y estos tipos simplemente me estaban ayudando. Y después, cuando conseguí el contrato, la mía fue la única banda que consiguió el contrato discográfico, así que les dije: “¿Quieren quedarse conmigo?”. Y ellos dijeron: “Sí”.

Así que no fue tanto que yo formara una banda e intentara tener mucho éxito; fue simplemente seguir la corriente. Y cuando ocurrió, todos quedaron realmente sorprendidos.

Quiet Riot, después de Randy Rhoads, nunca fue conocida por tener un guitarrista clásicamente extraordinario. Siempre tuvimos a alguien que básicamente era un miembro del grupo.

P — ¿Qué recordás del U.S. Festival? Tocaron allí en el “Metal Day”.

KD — Nosotros abrimos el show. Nos agregaron unas tres semanas después de que el cartel ya hubiera sido anunciado. Así que realmente éramos esos jóvenes recién llegados que entraban para abrir el espectáculo.

Recuerdo que estaba muy nervioso. Subimos al escenario a las 11:45 de la mañana. Era increíble ver ese mar de gente. Quiero decir, uno ve películas de Woodstock y es así. Estuve nervioso durante todo el concierto. Normalmente estoy nervioso durante la primera canción y después me relajo.

Me dijeron que no saliera por las rampas laterales. Las habían acordonado exclusivamente para David Lee Roth. ¡Y yo pasé corriendo directamente por encima de ellas! Pensé: “¿Qué nos van a hacer? Somos la primera banda del show. ¿Qué van a hacer, sacarnos del espectáculo?”.

P — ¿Y qué ocurrió?

KD — Nada. Nunca fuimos teloneros de Van Halen, pero tampoco creo que alguna vez esperáramos serlo. Fue un gran punto de inflexión para nosotros. Nos pusieron en la primera página del New York Times, como la gente que, por así decirlo, se robó el show.

Recuerdo haber pensado: “De esto se trata. Esto es lo que esperé durante todos estos años para entrar al rock'n'roll. ¡Qué sensación!”.

P — ¿Qué pasó por tu cabeza cuando te dijeron que Quiet Riot había desplazado a Michael Jackson del número uno y que Quiet Riot tenía el álbum número uno del país?

KD — Recuerdo ese día. Estábamos en Rockford, Illinois, cuando escuchamos la noticia. Fue como si todos estuvieran gritando y festejando. Nadie podía creerlo.

También estábamos muy asustados porque, ¿adónde vas desde ahí? Desde ahí, cualquier lugar al que vayas es, en cierto modo, cuesta abajo. Todos teníamos ese sentimiento en el fondo de nuestras mentes: “¿Y ahora qué?”.

Básicamente era una sensación de incredulidad. En ese momento todos estábamos como aturdidos. Habíamos estado trabajando sin parar desde marzo de 1983 (“Metal health” llegó al número 1 en septiembre de 1983). Ya ni siquiera sabíamos qué estaba pasando. Era muy extraño. Muy fuera de este mundo, por así decirlo.

Una de las cosas más divertidas fue llamar a todos mis amigos y familiares que me habían ayudado a llegar hasta allí y contarles la noticia. Me refiero a ese álbum como si fuera también de ellos, porque realmente lo era. Recibí mucha más ayuda de mis amigos y familiares de la que jamás recibí de mi banda o de la gente que manejaba al grupo. Muchísima más.

Tenía una banda que realmente hacía solamente el mínimo indispensable. Y no quiero sonar demasiado desencantado al respecto. No eran las personas más motivadas del mundo. Eran bastante vagos. Estos tipos hacían la gran gira por los centros comerciales de Estados Unidos, comprando cosas, mientras yo estaba en las estaciones de radio haciendo entrevistas telefónicas.

P — Cuando Quiet Riot tuvo todo ese éxito, hiciste el comentario de que Quiet Riot había abierto las puertas para que todos los demás grupos de Los Ángeles consiguieran un contrato.

KD — Exacto.

P — Y los críticos y los músicos se te fueron encima. De repente, eras el “malo” del rock. Pero mirando hacia atrás, esa afirmación era cierta. Van Halen ya estaba allí en 1978 con un contrato discográfico y eran de Los Ángeles; pero hizo falta Quiet Riot para poner realmente en marcha el movimiento del Metal. Entonces, ¿por qué señalaron a Kevin DuBrow para criticarlo?

KD — Yo tenía razón en lo que dije. Simplemente no debería haberlo dicho.

P — ¿Por qué?

KD — Supongo que la honestidad no siempre es la mejor política. (risas). No sé. Por alguna razón, eso alejó a la gente. No me hizo ningún bien. Perjudicó mi carrera. No era falso.

P — ¿No tenías a alguien a quien pudieras recurrir para que te aconsejara qué decir y qué no decir en las entrevistas?

KD — Quiet Riot tenía un mánager que era tan débil que solíamos llamarlo Larry Tate. ¿Recordás la serie de televisión "Bewitched"? El jefe de Darren, que siempre estaba de acuerdo con todo lo que decía cualquiera. Ese era Warren Entner. Era como “Insignificant Management Inc.”.

P — Él maneja a Faster Pussycat.

KD — No han tenido ningún éxito.

P — Y a Black 'n Blue.

KD — Se separaron. Estás hablando de un tipo que deja que la compañía discográfica lo maneje de un lado para otro como loca.

Ahora tengo un mánager llamado Kim Richards, que pertenece a esa escuela de management de Herbie Herbert. Un management que realmente empuja y presiona. Aunque él es muy elegante.

P — ¿Por qué tu segundo álbum, “Condition Critical”, no funcionó tan bien como “Metal health”?

KD — Bueno, había cosas que no eran tan buenas. Fue lanzado demasiado rápido. Gran parte del material era sobrante del primer álbum. Creo que fue un error hacer dos canciones de Slade.

También competimos directamente con ese grupo, Mama's Boys, que también lanzó “Mama we're all crazy now”, lo que los colocó en la posición de los underdogs y a nosotros en la posición del grupo grande. Eso fue un cambio respecto del primer álbum.

Creo que el público necesitaba descansar de Quiet Riot y de ver mi cara por todas partes. Creo que la compañía discográfica nos presionó porque quería ganar más dinero. No paraban de empujarnos para que grabáramos.

Fue lanzado un mes antes de lo previsto. Y creo que salimos de gira con un espectáculo mucho más grande de lo que deberíamos haber llevado. Tocamos en lugares más grandes de los que estábamos preparados para tocar.

Creo que simplemente fue demasiado. Creo que los estadounidenses dijeron: “Ya tuve suficiente de estos tipos”.

No teníamos una base de público. Eso es lo genial de una banda como Guns N' Roses: realmente construyeron una base de público.

P — ¿Ahorraste tu dinero?

KD — Bueno, había solamente una cantidad limitada de dinero para ahorrar con el contrato discográfico que conseguimos. Conseguimos un trato pésimo. Ni siquiera teníamos derecho a conservar nuestros ingresos por publicación. Tuvimos que entregárselo todo a ese ladrón que dirige Pasha Records. Nos estafaron a lo grande.


(Kevin DuBrow falleció el 19 de noviembre de 2007, a los 52 años.)

Fuente: Classic Bands